El arroz (Oryza sativa L.) es una de las principales fuentes de alimentación para la población mundial y está sujeto a una demanda cada vez más difícil de cubrir (Khush, 1997; Cantrell y Reeves, 2002). Este cultivo es sensible a las bajas temperaturas y crece en regiones tropicales, subtropicales y templadas (Biswas et al., 2019). Se considera que el cultivo del arroz crece en condiciones óptimas entre los 25 y 35 °C y temperaturas mínimas críticas de crecimiento que varían según el estado de desarrollo (Biswas et al., 2019). Las bajas temperaturas son un importante factor limitante respecto a la productividad del cultivo y restringe su ubicación geográfica (Xin y Browse, 2001). Éste es un problema que afecta, principalmente, a regiones montañosas de los trópicos y regiones templadas (Xie et al., 2012).

En el ámbito mundial, 15 millones de hectáreas en África, Asia, Australia, Europa y América del Sur y del Norte son afectadas por las bajas temperaturas cada año, lo que resulta en una pérdida de rendimiento anual de 1,0 a 3,9 t ha-1 (Jena y Hardy, 2012; Hyun et al., 2016). En Australia, la variación en los rendimientos promedio se debe en especial a eventos de temperatura inferiores a 15 °C durante la etapa reproductiva del cultivo, donde es común que las temperaturas sean tan bajas como a 11 o 12 °C (Reinke et al., 2012). En Bután, país ubicado al sur de la China y al norte de la India, el patrón de temperaturas es bajo-alto-bajo, como en Japón, el norte de China y Corea, donde la baja temperatura es un problema en la etapa temprana de crecimiento y también en la etapa reproductiva y de maduración.

En Japón, 1,6 millones de hectáreas plantadas con arroz están expuestas a bajas temperaturas del verano. En Corea, donde se cultivan alrededor de un millón de hectáreas, los daños por frío pueden presentarse en la primavera y el otoño. En Nepal, 1,5 millones de hectáreas son amenazadas por bajas temperaturas. El clima frío recurrente con temperaturas de 8 a 10 °C (al inicio de la etapa vegetativa) hasta 13 a 15 °C (durante la floración y maduración) son las que afectan el arroz en Rusia. En California (U.S.A.), al igual que en Uruguay, el desafío relacionado con el clima es el vigor de las plántulas y la tolerancia al frío, tanto en estado vegetativo como en el reproductivo para ganar estabilidad en el rendimiento. En Chile, el país mas austral del mundo donde se cultiva el arroz (Donoso et al., 2014), tiene temperaturas mínimas inferiores a 10 °C durante la etapa vegetativa e inferiores a 15 °C, durante la etapa reproductiva (Donoso et al., 2015).

En los distritos del norte de Bangladesh, el arroz se afecta por el frío durante el establecimiento y la etapa reproductiva del cultivo y la mortalidad de las plántulas puede llegar hasta el 90 %. Dos millones de hectáreas de arroz en el norte y el noreste de Bangladesh se han visto afectadas por una fuerte ola de frío que causa pérdidas parciales o totales del cultivo (Rashid y Yasmeen, 2018). Aumentar la producción de arroz en todo el mundo, incrementando la superficie sembrada es altamente improbable, pudiéndose generar un escenario de escasez alimentaria (Khush, 1997). Por ello, la sustentabilidad de la producción de arroz depende del desarrollo de nuevos cultivares de arroz, con rendimientos altos y estables, y tolerantes al frío, entre otros factores.

Paredes, C. Mario; Becerra, V. Viviana; Donoso, Ñ. Gabriel; Cruz, G. Maribel.

Share this to :