Entre saberes y sabores: el camino hacia la agroecología

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En la década de los 60, mucho antes de que se popularizara entre los agricultores el concepto de agroforestería -una técnica que mezcla la agricultura y el cuidado de los bosques-, una comunidad japonesa que llegó a Perú ya implementaba esta práctica en sus cultivos de pimienta en la Amazonía.

Los agricultores japoneses encontraron en las palmeras de Asaí y las plantas de café las mejores aliadas para resguardarse del implacable sol de la selva peruana: las empezaron a usar como ‘sombrillas naturales’, que no solo protegían sus cosechas, sino que también daban sombra a los cultivos de menor altura. Un ingenioso ejemplo de asociación entre la naturaleza y la agricultura.

Julia Satomi, una peruano-brasileña de tez morena y ojos rasgados que delatan sus raíces japonesas, heredó estas prácticas que se han transmitido de generación en generación, y que llevan promoviendo la agroecología incluso, desde antes de que se hiciera conocido este enfoque en la agricultura. Además de usar las sombrillas naturales, Satomi honró el legado de las mujeres de sus antepasados que lideraban las labores del campo, y adoptó el uso de las frutas amazónicas, reconocidas por su alto valor nutricional, en la preparación de jugos y alimentos. Fue así como en el 2021, guiada por su amor heredado por la Amazonía y su visión de generar ingresos en armonía con el medio ambiente, Julia Satomi fundó Campodrim, una planta ubicada en Ucayali, Perú, dedicada a la siembra y transformación de frutas amazónicas que se centra en el concepto de negocio agroecológico.

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